La historia del bingo en América (2)
El hombre que decía los números beneficiados intentó varias veces terminar el juego, pero todos le gritaban para que lo siguiera.
Cuenta la leyenda que una niña que tenía un poderoso deseo de ganar una de esas muñecas bellísimas, encontró un ganador y se levantó tartamudeando diciendo “bbbb-ingo!” en vez de Beano.
Lowe había sido informado que el juego se originó en Alemania bajo el nombre de Lotto, pero le cambiaron el nombre para que coincida con el uso de los frijoles.
Lowe de este lugar salió con un nombre nuevo para este juego.
Aproximadamente un mes después, Edwin Lowe recibió una llamada de un sacerdote en Pennsylvania, quejándose de la falta de contribuciones a la iglesia.
En un instante, Lowe se dio cuenta de que Bingo podría ser una forma perfecta para recaudar fondos para las iglesias.
Se puso en contacto con un profesor de matemáticas en la Columbia para encontrar una forma sencilla de crear miles de cartones de bingo individualizados y diferenciados.
Al parecer, el nuevo juego tuvo aceptación con rapidez.
A mediados de la década de 1930 Bingo fue mucho un pilar en la recaudación de fondos de la iglesia católica como el Mah-Jong entre la población judía.
La capacidad de las iglesias católicas para recaudar enormes sumas de dinero en medio de una depresión no pasó desapercibida por los protestantes y no pasó mucho tiempo antes de que recibieran acusaciones, donde decían que el Bingo no era legal y que lo controlaba la mafia italiana.
Ninguno de estos cargos salvajes logrado pararlo y Bingo sigue creciendo en popularidad, con el tiempo se fue propagando hacia el exterior de los sótanos de las iglesias para ser aceptado en todo el país y el mundo.
El
El nuevo estilo de jugar bingo en línea se está apoderando del antiguo formato de las sala de bingo, que todo el
La emoción generada por una