Mentalidad en el póker (3)
En esta serie de artículos hemos analizado la influencia que la predisposición y la preparación mental poseen sobre el desempeño de un jugador en la práctica de una partida de póker.
Hemos analizado que, en ocasiones, nuestra mentalidad no tendrá un papel importante en nuestro desempeño en el casino, y que estaremos a merced de las cartas y de otros aspectos físicos.
Por otro lado, hemos visto que nuestra preparación mental y la aplicación de nuestras estrategias intuitivas a la hora de apostar puede ser lo que definitivamente establezca nuestro destino en la mano o ronda de póker en particular.
En el ejemplo que analizamos en artículos precedentes observamos que las cartas físicas no jugaban un papel para nada importante en estrategia, ni fueron determinantes para tomar la decisión sobre mis acciones en las manos siguientes.
Yo sabía que debía obtener las fichas de los demás jugadores, al mismo tiempo que debía prevenir que los jugadores a mi derecha tomaran mis propias fichas.
En esta tarea no podía tener un control absoluto, pero por cierto podía tener una influencia, en especial sobre los jugadores ubicados a mi izquierda.
La mayoría de los jugadores se enfocan en el aspecto físico, es decir: en las cartas y en las fichas a su disposición.
Sin embargo, una gran parte del juego del póker es la elaboración y aplicación de estrategias mentales de acuerdo a cada ronda de juegos en particular.
En el juego del póker hay muchos aspectos de gran influencia que no tienen que ver con el juego en sí, sino con el ambiente que los propios jugadores propicien, a partir de sus propias características.
“Debes tener mucho cuidado y no sabes a dónde estás dando, porque quizás nunca logres llegar allí”.
Les continuara contando sobre el
“El béisbol es 90% mental – la otra mitad es física”