Zodiaco y póker (1)
Inspiración no es otra cosa sino recibir el aliento.
Ya la cultura helénica lo tenía en cuenta, y por eso no tomaban ningún recaudo a la hora de llamarla.
Así como el oráculo de Delfos o las antiguas sibilas recibían los vapores que proporcionaban la inspiración; así, esta se muestra caprichosa en cualquiera de sus formas.
Los profetas y los chamanes recurren a ella para formular sus sortilegios, y cuando llega hay que saberla reconocer a como dé lugar.
Un día como cualquier otro, antes de comenzar a escribir mis artículos, comencé la elaboración de mi ritual matutino.
Encendí la cocina para calentar algo de agua para café, y acomodé el cenicero al costado de mi computadora.
Luego, encendí el televisor para escuchar las noticias.
Todavía no hervía el agua, cuando el comentarista dio pie a que comenzara otra de las secciones del noticiario.
Una dama vestida como gitana comenzó así, el espacio que dedican a leer los horóscopos matutinos. Siendo franco –y por más que pueda avergonzarme admitirlo –siempre escucho esta sección.
Desde siempre me he sentido atraído por la forma con que el hombre se obsesiona con poder ser dueño de su fortuna y de las apuestas; de controlar los eventos venideros como los juegos en el casino.
Así que sí, me confieso como un espectador del circo del zodíaco.
La falsa gitana dio comienzo a su lectura matutina.