Casinos de Hamptons IV
En realidad, parece que hay suficientes motivos como para que el Sr. Gumbs esté bastante enojado, al menos con los funcionarios de Southampton ya que, según dijo, administran sus ricos bienes sobre la antigua ciudad de Shinnecock, tierra que se encontraba en disputa por la reclamación de la propuesta de construir un casino de 60.000 pies cuadrados ahí para el juego y las apuestas.
En abril, el Sr. Gumbs dio el siguiente paso al llamar a la policía estatal para que hiciera una “limpieza” en la comunidad debido a problemas de drogas que se habían presentado.
Lo más curioso es que luego de esto, es decir, de que se hiciera la “limpieza” resultó implicado su propio hijo.
Ya se imaginarán el escándalo que se armó.
Fuera de esto, se dijo que el problema de las drogas provenía de la falta de oportunidades que existía en las comunidades indias, carentes de programas educativos y culturales.
Ante esto, argumentaron que un casino es el único camino viable para revertir la pobreza de la reserva y alcanzar la autosuficiencia.
“Creemos que pronto seremos reconocidos por el gobierno federal”, dijo el Sr. Gumbs. “Sabemos que, al final, de un modo u otro, sucederá”, puntualizó.
Finalmente, sus reclamos tuvieron eco.
El Estado de Nueva York ha considerado a Shinnecocks como una comunidad que ha sobrevivido a través de generaciones, y un juez federal dictaminó que se le debe dotar de reconocimiento.
El Sr. Gumbs se ha dirigido a la instancia suprema con una serie de documentos sobre la comunidad para demostrar que esta, efectivamente, ha sido reconocida por el gobierno federal.
La recopilación de documentos incluyó una carta encontrada el mes pasado en el archivo una biblioteca pública de Nueva York, enviada por un representante del Departamento del Interior en 1914, en la cual se especificaba la identificación de las comunidades indígenas locales.
La propuesta de Shinnecocks en realidad parece más que audaz: un casino con 500.000 pies cuadrados de espacio de