Richard Marcus Un Jugador Profesional
La historia de los casinos está plagada de relatos de personajes que han intentando, con mayor o menor éxito, sacar grandes ganancias a partir de intrincadas estrategias.
Richard Marcus era un jugador profesional muy bueno, que contaba con la experiencia de haber sido repartidor en un casino. Conocía a fondo el funcionamiento de los diferentes juegos y dónde estaban las debilidades de cada uno de ellos.
Marcus fue tentado por un hombre de nombre Classon para sumarse a un equipo de personas dedicado a realizar estafas en casinos. Classon le enseñó todos los trucos que conocía y le animó a pensar en nuevas estrategias para ganar de manera fraudulenta.
Una noche, mientras presenciaba un espectáculo de Striptease, Marcus tuvo una idea a la que llamó con el nombre de la bailarina: Savannah.
La trampa Savannah se realizaba de la siguiente manera. Marcus realizaba una apuesta en un paño de ruleta, apilando 3 fichas de 5 dólares y una de 500. La ficha de 500 era colocada debajo del todo, de modo que el croupier no pudiera notarla.
Si perdía, mientras el croupier estaba atento a la bola, él cambiaba la pila de fichas por otra que solo tuviera de 5 dólares, perdiendo realmente muy poco dinero. Si ganaba, realizaba un gran festejo, con saltos y gritos. Recién en ese momento, el croupier se percataba del tipo de apuesta realizado.
Marcus se ganó la vida con este sistema, visitando casinos en todas partes del mundo: Las Vegas, Londres, Monte Carlo, Atlantic City. Siempre siguiendo la consigna de no estar demasiado tiempo en ninguna ciudad, para no llamar la atención.
En una de sus estafas, Marcus fue sorprendido y apresado. Igualmente publicó un libro con sus hazañas.